miércoles, 1 de octubre de 2014

Soy la Abuela Silvia



Hola Soy la Abuela Silvia.



Así me dice mi nieta Diana, comencé éste blog pensando en ella y en aquellos nietos que aun no tengo. 


Todos los días se aprende de los nietos, son una caja de sorpresas, siempre riendo, mirando con asombro, con curiosidad, se diría que con poco o casi nada son felices. 


Y es que, ese es el estado natural del ser humano, la Felicidad. El reto aquí en la tierra es mantenerse felices a pesar de tanto evento distractor, ya sea familiar, social, religioso, político, espiritual. 

Con los nietos, nosotros reaprendemos a ser felices, a reír constantemente, a sentir una inmensa ternura  que nos inunda y sale por los ojos con solo verles. 


Yo aseguraba que los abuelos eran ridículos y melosos por ello yo no sería así.


Pero desde que se están gestando en el vientre de su madre, uno siente, vive el milagro de esa nueva vida, quiere uno tocar sus manitas, besar su piel aterciopelada, suave, tibia, con ese aroma peculiar de bebé. Escuchar su voz, la angustia del primer llanto, sus primeros gorgoritos al intentar comunicarse, su gateo, su esfuerzo por tomar entre sus manos el biberón, los juguetes, su primer abrazo, la expresión "te quiero mucho abuela", etc.


Soy de la nueva generación de abuelas porque ahora usamos herramientas "cibernéticas" "informáticas" nacimos en un entorno distinto y saboreamos las mieles de la abuelez  en otra época más dinámica e informada, con una inmediatez asombrosa, por eso las abuelas de hoy son aparentemente diferentes, más jóvenes tal vez, usan las herramientas del momento (smartphones "teléfonos inteligentes", tablets, computadoras, etc.) pero en esencia somos iguales, les procuramos su comida favorita, cuidamos sus juguetes mientras regresan a visitarnos, cuando llegan los abrazamos y besamos como si tuviera años que no los vemos. 


Con los nietos aprendemos a vivir el momento, el aquí y el ahora, reímos con solo verlos, esa es su magia. Así reaprendemos a vivir de manera natural, simple, alegre, el lenguaje de la mirada se reanuda, uno siente y vibra algo por dentro cuando nos miran con tanto amor, con esa ternura que anida en sus ojos, en su corazón. 


Reanuda uno los juegos de niña, se aviva la imaginación, hace uno pasteles, esculturas de animales varios, trastos, todo de plastilina, o bien dibujos cubistas, porque se requiere concentración para visualizar lo que se quiso dibujar.


Bailamos, cantamos canciones clásicas y nuevas que ellos nos enseñan, pateamos la pelota, lanzamos la bola aunque nos caiga en un ojo, nos regalamos aventuras nuevas, ir al super "por cositas", correr tras los perros: Fiona y Morita. Reír a carcajada batiente con sus ocurrencias y el recuerdo de esos momentos perdura hasta la siguiente visita y las nuevas vivencias se sumen a los buenos recuerdos.


Correr "velozmente" a su lado aunque apenas tenga dos años, disfrutar del pasto, tocar las flores, abrazar un árbol, ver las estrellas, escuchar zenzontles en el bosque.


Tratar de entender sus conversaciones cuando describe lo acontecido en la "guarde", disfrutar sus gritos de alegría cuando se le llama por teléfono o durante la comunicación por skype.


En realidad no importa si somos abuelas de antes o modernas, lo que da luz a nuestras vidas es que vivimos momentos inolvidables al lado de los nietos, ellos nos regalan lo más valioso que tienen: amor incondicional, de la misma manera nosotros les obsequiamos lo mejor que tenemos, les entregamos la riqueza de nuestro corazón, compartimos, enseñamos valores humanos, los recuerdos, nuestras tradiciones.


Se dice que las abuelas paternas conviven menos con sus nietos, tal vez así es, es por eso que aquilatamos más los breves momentos de convivencia como si fueran diamantes.


El amor es el sentimiento, la emoción más poderosa que existe en este mundo, es el lenguaje que utilizamos para comunicarnos con nuestros nietos.


Se dice que los nietos son una Bendición D
ivina, yo afirmo que Así es.

Los abuelos somos felices si los vemos disfrutar, bien sea en vivo y en directo o en fotos, videos, los sabemos plenos, aun cuando no estén con nosotros, vasta saber que están pasándola bien, para sentirnos contentos por su bienestar.


Los nietos son Grandes Maestros de vida, dan, comparten, entregan lo mejor de si, porque son naturales, simples, amorosos.


El logro mayor es cuando nos graduamos de abuel@s, es el título más importante de nuestras vidas.


Incluso se anida en uno una chispa de poeta, se reanuda la inspiración y las emociones se avivan y surge la belleza del momento y nos aviva la imaginación llevandonos a lugares ignotos, es una voz interior que está pronta a surgir desde lo más profundo de nuestro corazón.


Por eso este blog nace para que mi nieta y mis futuros nietos, para que sepan que viven en mi, en el pensamiento, en mi corazón, aquí y ahora, Siempre.







  

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