jueves, 6 de agosto de 2015

Este relato lo tomé de la web.

¿Qué edad tiene la abuela?
Una tarde un nieto estaba charlando con su abuela sobre acontecimientos actuales.
Entonces, preguntó qué pensaba la abuela sobre los tiroteos en las escuelas, la edad de la computadora y sobre todo en general.
La abuela respondió:
- Bueno, déjame pensar un minuto, Yo nací antes de la televisión, la penicilina, las vacunas contra la polio, las comidas congeladas, la fotocopiadora "XEROX", los lentes de contacto, la píldora anticonceptiva, y el "Frisbee".

No había radares, tarjetas de crédito, rayos láser o "roller blades".
No se había inventado el aire acondicionado, el lavaplatos ni las secadoras, y las prendas se colgaban a secar al aire fresco.
El hombre todavía no había llegado a la Luna y no existían los aviones a reacción para pasajeros.
Tu abuelo y yo nos casamos y después vivimos juntos y en cada familia había un papá y una mamá.
La palabra "gay" era una palabra respetable en inglés que significaba una persona contenta, alegre; no un homosexual, que cariñosamente llamábamos "locas".
De lesbianas, nunca habíamos oído hablar. Y los muchachos no usaban aritos ni se tatuaban el cuerpo.
Era antes de los derechos de los homosexuales, las citas por computadora, dobles carreras universitarias, terapias de grupo, sicólogas, y salitas de atención médica.
Hasta que cumplí veinticinco, llamé a cada policía y a cada hombre, "Señor" y a cada mujer "Señora" o "Señorita".
Cuando no sabía distinguir entre una y otra, y a una mujer madura le decía "Señora", enseguida me corregía ofendida -¡"Seeeñoritaaaa! ¡Y por mis 4 costados"!- (La virginidad no producía cáncer).
Nuestras vidas estaban gobernadas por los 10 Mandamientos, buen juicio y sentido común.
Nos enseñaron a diferenciar entre el bien y el mal y a ser responsables de nuestros actos.
Servir al país era un privilegio, vivir en este país, una gracia especial, aún mayor.
Creíamos que la comida rápida era lo que la gente comía cuando estaba apurada y que la hamburguesa era una mujer de una ciudad alemana.
Tener una relación íntima era llevarse bien con los primos.
Tiempo compartido significaba el que la familia compartía a la noche, no un condominio.
Nunca habíamos oído sobre la música estereofónica, la radio FM, cassettes, CD´s, celulares, máquinas de escribir eléctricas, calculadora, (ni siquiera mecánicas, para no hablar de las portátiles), o el yogurt.
A los relojes se les daba cuerda cada día.
No existía nada digital, ni los relojes ni los indicadores con numeritos luminosos en los artefactos del hogar ni en las máquinas.
Hablando de máquinas, no existían los cajeros automáticos, los "icemakers" en las heladeras, los radio relojes despertadores, ni los hornos microondas.
Para no hablar de los video casettes ni las filmadoras de video...
Escuchábamos las grandes orquestas, a Benny Goodman, Pérez Prado, Javier Cugat y Ray Coniff, y al presidente en la radio.
No recuerdo a nadie volándose las orejas con música de Madonna, por ejemplo.
Si en algo decía "Made in Japan" se lo consideraba una porquería.
No existía "Made in Korea" ni "Made in Taiwan".
No se había oído de "Pizza Hut", "Mc Donald´s" o el café instantáneo, ni de los endulzantes artificiales.
No existían los alimentos "light" y se comía mejor y más rico.
Había tiendas donde realmente se compraban cosas por 5 y 10 centavos.
Los helados, llamadas telefónicas, pasajes de ómnibus y la "Pepsi" todos costaban 10 centavos.
Se podía comprar un Chevrolet Coupé nuevo por 600 dólares (pero quién los tenía?).
En mi tiempo, hierba era algo que se cortaba y no se fumaba, coca era una gaseosa, y la música de rock la que hacía la mecedora de la abuela.

Chip significaba un pedazo de madera, hardware era la ferretería y el software no existía.
Fuimos la última generación que creyó que una señora necesitaba un marido para tener un hijo.
No asombra que ahora nos llamen viejos y confundidos y digan que hay un vacío generacional ..."
¿Cuántos años crees que tengo?
- ¿¿¿Más de cien??? Preguntó el nieto...

No. Solamente cincuenta y seis...
Mis amores, mis nietos:

Cuando tengan edad para comprender o bien cuando se encuentren ante alguna disyuntiva de qué hacer, lean estas palabras que su "Abi Sil" tomó en el camino, son perlas valiosas de vida.

Voy a comentarles que hay que tomar responsabilidades de su propia vida, de lo que les pasa, decidir por sí mismos. Buda dijo: No crean en algo solo porque muchos lo dicen, solo cuando hayan verificado, analizado, observen y si conduce a su bienestar y el de los demás entonces créanlo.

No se justifiquen pensando en que “es lo que me han dicho, lo que me hicieron creer”. La decisión final es de ustedes después de analizar y examinar lo que quieren vivir, lo que anhelan para sus vidas.

La verdad no es absoluta, hay que tomar decisiones importantes para su vida, tengan herramientas para hacer de la vida momentos  felices y satisfactorios.

El joyero aplica acidos, lentes, metales, oro, etc, para ver si la joya es genuina. De esa misma manera hay que hacer en la vida, efectuar esas pruebas para poder aplicar lo que queremos en nuestras vidas.

A lo largo de la vida pueden romper su caja de confort y crear, aprender nuevas cosas que les agraden, que les apasionen aunque estén lejos de lo que “normalmente” se hace o "debe" hacer.

Cuiden lo que dicen y piensen: “Si es verdad, si es amable y si es de ayuda” expresenlo. Pero si NO tiene esos requisitos, eviten expresarse. No se sientan obligados a decir todo lo que pasa por la cabeza, pueden ser una sarta de tonterías tal vez, cuiden la intención con que las dicen, utilicen un tamiz, a veces la mejor palabra es la que no se habla.

A veces cuando nos sentimos envidiosos, celosos, resentidos, frustrados, "muy enojados", no hay que dejar que esos pensamientos se vuelvan palabras, que se transformen en acciones, simplemente obsérvalos y pregúntate: son útiles, benefician?

Frecuentemente recurrimos a la crítica, al reclamo, al prejuicio, a la calumnia para obtener justicia, prestigio, o tener la razón, hay que pasar lo que expresamos por el filtro del sentido común o de la razón pero sobre todo del corazón.

La palabra tiene que volver a tener el valor que antes le dábamos, se decía: “palabra de honor”. 

Devolverle el valor a la palabra: Lo que digo lo hago, si no lo voy a hacer, no lo digo y si lo digo y no lo hago pido disculpas y me hago cargo de mi incumplimiento, me responsabilizo y me hago cargo de las consecuencias.

El valor de tu palabra te hace confiable, ser impecable, cuidar lo que hablamos.
Dejar de inventar pretextos, porque carecemos de valor para decir no, cuando no deseamos hacer algo.

Nunca combatir el odio con más odio, se dice hay que combatirlo con amor, pero en realidad es con el “no odio”, o sea: compasión, paciencia, tolerancia, alejamiento “me aparto”, amor mismo, indiferencia, distancia, silencio.  
El odio se expande hacia quienes nos rodean, piensas que sino no está contigo, está contra ti. Hay que concentrarse en lo que yo hago, digo y pienso, no en lo que otros han dejado de hacer, deja de hacerte cargo de vidas ajenas. 
Haciendo favores constantes, inutilizas, se impide el crecimiento, dejar de andar de ofrecidos, “quien me lo pidió, quien espera que lo haga, quien me lo va a agradecer”. Te piden porque das, te preguntan porque contestas a todo, porque te encanta sentirte “útil”, porque si no lo haces el sentimiento de culpa “te mata”.

Hacerse cargo de uno mismo y No de los demás. Sin volverte persona de piedra y egoísta. Hay procesos emocionales que requieren ser vividos, con qué derecho y para qué vas a interrumpirla.

Como sé quien soy, no me voy a dejar mover ni por alabanzas, ni por la culpa. Cuando te gusta la alabanza te mueve hacer cosas aún cuando no estas a gusto. 
Se cometen errores cuando la culpa es la que nos mueve.  “Eres de oro”, “ayudas de corazón a todo mundo”, o lo contrario: “huy enseñaste el cobre”, “qué mal te pagaron”.

El ser humano tiene variedad de aleaciones, en ocasiones puedes ser de oro, plata, cobre y de plomo incluso de tepalcate. El pasado y la muerte es irreversible, y de aquí en adelante puedes ser quien quieres ser. Ser congruente con lo que te gusta. Deja de ser un rígido o don perfecto, un plomo, de manera que puedes llegar a ser de oro solo para ti.

La personalidad está en una constante evolución, el ser humano es muy dado a crear una imagen y se encasilla. Las emociones como el enojo, la tristeza, la pereza es parte de uno, lo importante es saber cómo salir rápidamente de esos estados de ánimo, sin buscar culpables de lo que siento, quien determina Ser, es uno mismo.

Cuando agradeces más y pides menos, entras en una mentalidad de abundancia, al agradecer la gente se da cuenta que  tiene muchas cosas qué agradecer. 

Agradece por lo que tienes, por lo que sabes y por lo que no has perdido aún. Cada día agradecer, hacer el ejercicio de cuántas veces te quejas al día de algo, hay que frío, qué calor, etc., anota el número de veces que te quejas durante 24 horas al día. Te darás cuenta que si en lugar de quejarte agradeces, hay mucho que agradecer al final del día.

Como verán mis queridos nietos, estas palabras son para una mejor calidad de vida, la decisión es de ustedes. 

Yo los amo, así como son, como decidan ser.